72 horas en La Palma

Texto e imágenes: Javier Mazorra

Tres días no son suficientes para descubrir en profundidad La Palma, sin duda una de las islas más hermosas de Canarias y de toda la Macaronesia, pero dan para mucho más de lo que pudiera imaginarse, si se organiza bien el tiempo y no se le tiene miedo ni a las alturas, ni a las carreteras con curvas. Lo comprobé la semana pasada utilizando el vuelo desde Madrid de Iberia Express del sábado que aterriza a las 14.30h y el del martes, para volver, a las 15.00h.

Lo primero es tener reservado coche de alquiler. Es importante escoger un coche de reducidas dimensiones. Hay que pensar que las carreteras son especialmente estrechas. A la hora de repostar, aunque el precio del combustible es más barato que en la península, mejor no superar  20 euros  o el medio depósito. No se va a necesitar más.

views La Palma

El primer día me dio tiempo a acercarme al Mirador de la Cumbrecita desde donde se domina  la caldera del Parque Nacional de Taburiente en todo su esplendor. La visita al Centro de Visitantes la reservé para la vuelta ya que el acceso al parque se cierra antes de las cuatro.

Santa Cruz de la Palma

En El Paso me quedo con su iglesia, la primera de una extraordinaria colección de edificios religiosos muy particulares. La gran sorpresa fue Los Llanos de Aridane, una población muy animada, llena de bares y tiendas curiosas. Su patrimonio monumental y urbanístico no tiene desperdicio y ha desarrollado el proyecto CEMFAC (La Ciudad en el Museo. Foro de Arte Contemporáneo), llenando con una veintena de obras de arte monumentales las paredes ciegas de algunos de sus edificios.

Para las dos primeras noches reservé en La Hacienda de Abajo, el primer hotel emblemático de Canarias y sin duda uno de los más extraordinarios en los que me haya alojado. Pertenece a una de las familias más antiguas y poderosas de estas islas, relacionadas con el cultivo de la caña de azúcar y más tarde con la cochinilla y el plátano. Una estirpe donde se mezclan las raíces francesas, flamencas y españolas que han vuelto a recrear el momento de máximo esplendor de esta hacienda, llenándola de obras de arte y magníficas antigüedades. Cuenta con la mayor colección de tapices de Canarias entre más de mil piezas de enorme valor. Y encontrándose a dos pasos del centro de Tazacorte y a diez minutos de su puerto donde hay muchos restaurantes y bares donde elegir, es el mejor lugar desde donde seguir explorando el oeste de la isla.

La Hacienda de Abajo La Palma

El segundo día lo dediqué a la exploración del cuadrante noroeste, cuyo máximo protagonista es el Observatorio de Roque de los Muchachos a 2.426m que lo encontré cubierto de nieve. La jornada la combiné con una paseo por el Parque Arqueológico de la Zarza, cuajado de petroglifos prehistóricos, una visita relámpago a la aldea del Tablero, una de las mejor conservadas para luego almorzar  en Villa de Garafía, una sopa de trigo que es como llaman al potaje canario. Para hacer la digestión me acerqué al mirador del Poris de Santo Domingo desde donde se divisa un vertiginoso trozo de costa muy concurrido por surfistas. Antes de volver a Tazacorte, no pude resistirme a entrar en la iglesia de Candelaria de Tijarafe, ni tampoco asomarme a su calle Adiós para luego visitar el Santuario de la Virgen  de las Angustias, cuya imagen flamenca del S.XVI es soberbia.

Faro La Palma

El tercer día me dirigí al sur donde el  paisaje cambia por completo y está dominado por las coladas de erupciones relativamente recientes aunque las estrellas son los volcanes de Teneguía y el de  San Antonio que quien no sufra de vértigo puede recorrer a pie. La costa del  extremo sur de La Palma es absolutamente desgarradora, destacando la playa Nueva donde se ha redescubierto la Fuente Santa y la zona del Faro de Fuencaliente rodeada de salinas multicolores. Se puede almorzar allí en el Jardín de Sal pero hay más opciones en Los Canarios.

monumentos La Palma

Por la tarde  y después de una visita a la Villa de Mazo y al Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves que cuenta con el mejor conjunto de tallas flamencas de la isla,me dediqué a explorar Santa Cruz de la Palma, donde por mucho que se hayan visito reproducidas las balconadas de la Avenida Marítima, no dejan de emocionar. Me llamó la atención también la Plaza de España y la calle O’Daly. Las iglesias  y ermitas las encontré cerradas. Pero  no puedo tener queja en lo que se refiere a restaurantes y bares como el de la Placita, una delicia.

Para la última noche reservé en el Parador cuyos aspectos más positivos son sus espléndidas vistas, el jardín botánico que se encuentra a sus pies, la comodidad de sus camas  y la calidad de los desayunos.

Parador La Palma

Aunque no se sea gran aficionado al senderismo recomiendo absolutamente dedicar al menos un par de horas a explorar Los Tiles, el impresionante bosque de laurisilva que ha servido como base para que la isla en su totalidad haya sido declarada Reserva de la Biosfera. Sólo por seguir explorando esta maravilla natural ya quiero volver a esta isla.

Todavía me dio tiempo a llegar hasta San Andrés desde donde se puede ir andando hasta el Charco Azul a través d un atractivo paseo marítimo para luego admirar el Faro de Barlovento desde las piscinas naturales de La Fajana, otro de esos lugares de la isla que estremecen. Y como mi hambre de tallas flamencas es insaciable no pude resistirme a hacer una parada en la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat de Los Sauces y otra en la de San Juan Bautista de Puntallana que cuenta con un artesonado multicolor maravilloso.

Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat La Palma

Quien pueda escaparse a principios de marzo a La Palma se va a encontrar con una de sus celebraciones más curiosas, la Fiesta de los Indianos donde todo el mundo tiene que ir de blanco absoluto.

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