Los imprescindibles de Cracovia

Cracovia es la bella ciudad que un día fue capital de Polonia, y lo notarás paseando por sus calles y contemplando su bella arquitectura. Es una ciudad pequeña, pero con mucho que mostrarte. ¿Empezamos? ¡Sigue leyendo!

La basílica de Santa María: la rivalidad entre dos hermanos y el trompetista que salvó la ciudad

Esta basílica es un icono de Cracovia y la protagonista de la Plaza del Mercado. Se construyó en el s. XIII por dos hermanos arquitectos, los cuales se encargaron cada uno de una torre. A medida que las torres iban ganando altura, la rivalidad entre los dos hermanos para ver quién hacía la torre más alta y bonita fue aumentando también. Al final, uno de los hermanos mató al otro y se suicidó tirándose desde una de las torres.

Algunos cuentan que no hubo suicidio, y que el hermano asesino fue apresado y ejecutado públicamente. Pero desde entonces, la torre más alta quedó como torre vigía.

Pero lo más curioso es que, todos los días, a cada hora, un trompetista toca desde esta torre el hejnal mariacki en honor a un vigilante que fue asesinado mientras tocaba su trompeta para avisar de la llegada de los invasores. La canción quedó inacabada, y aún se sigue tocando así, sin acabar.

 

El Castillo de Wawel

Este castillo se alza majestuoso sobre la Colina de Wawel, junto al río Vístula. Es uno de los castillos más valiosos del mundo y es el símbolo más representativo de Polonia. La leyenda cuenta que, antiguamente, había un dragón que habitaba en una cueva a los pies de esta colina, y que fue envenenado gracias al ingenio de un joven zapatero llamado Skuba, quien salvó al príncipe Krak de enfrentarse a la bestia.

Actualmente hay una estatua de un dragón presidiendo esta cueva. ¡Pero cuidado! ¡Escupe fuego!

¿Quieres saber algo más? Dentro del Castillo de Wawel está La dama del armiño de Leonardo da Vinci. Merece la pena entrar solo para admirar esta belleza.

 

Auschwitz y la Fábrica de Schindler

Auschwitz está a unos 70 km de la ciudad, pero merece la pena visitarlo para conocer una de las épocas más trágicas e importantes de nuestra historia. Todo se encuentra en perfectas condiciones, y los guías serán los encargados de contártelo todo sin tapujos para conseguir trasladarte al escenario más amargo de la historia del siglo XX.

La Fábrica de Oskar Schindler alberga una exposición permanente llamada “Cracovia bajo la Ocupación Nazi entre 1939 y 1945”. Es uno de los lugares más populares de Cracovia, aquel que demostró que aún quedaba un poco de humanidad en un mundo de horror. Schindler fue un empresario y espía alemán que logró proteger a sus trabajadores judíos en su fábrica, evitando así que acabaran en los campos de concentración salvando a más de 1.200 personas.

 

La gastronomía polaca

Si hay un imprescindible entre los imprescindibles de la gastronomía polaca, son los pierogis. Es todo un símbolo nacional, y se trata de una pasta en forma semicircular –se parecen a nuestras empanadillas- rellena con diferentes ingredientes. Los más típicos son los que llevan queso fresco, patata y cebolla frita.  ¡Una delicia!

También hay otros platos característicos de esta gastronomía, como la lombarda, los pepinillos -no te extrañes si te ofrecen vodka con pepinillos agridulces, un complemento que, según afirman, ayudan a proteger el estómago-, crepes de queso agrio o el zurek, una curiosa pero sabrosa sopa que se sirve dentro de un pan.

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