Por qué tienes que viajar a Malta este verano

¡No todo son fiestas y clases de inglés! Malta es una isla pequeña, pero con rincones paradisíacos y lugares históricos que te quitarán el aliento y llenarán tu verano de historias que contar cuando vuelvas a la rutina.

Por el encanto de sus pequeñas ciudades y pueblecitos

Porque son eso: pequeñas ciudades y pueblecitos, pero con un encanto mediterráneo tan especial que harán que te vuelvas a casa con ganas de más. Para abrirte el apetito, te contamos cinco ejemplos de este encanto maltés, aunque no son los únicos:

El principal reclamo de Gozo era la Azure Window, pero ahora que –lamentablemente- ya no está, no puedes dejar de visitar esta pequeña isla para conocer su capital: Victoria. Antes se llamaba Rabat, pero decidieron cambiar su nombre para honrar a la Reina Victoria de Inglaterra. ¡Y tanto que lo hicieron!

También en Gozo, Xlendi y sus atardeceres se han convertido en uno de sus mayores reclamos. Además, aquí podrás visitar tumbas púnicas y una torre que servía de fortaleza contra los piratas. ¡Y darte un baño con vistas!

Otro lugar con encanto es Marsaxlokk, el pueblecito de pescadores de la costa sur oriental. Las góndolas llamadas Luzzu que son utilizadas en todo el país provienen de aquí, lo que le ha dado la fama a esta localidad de unos 3.000 habitantes. Su nombre aparentemente complicado proviene de dos palabras maltesas: marsa (puerto) y xlokk (viento siroco). ¿A que ya no te parece un nombre tan complicado?

Y por último, no queremos que te pierdas el romanticismo de Mdina (que no Medina), el centro de la isla que está dominado por la Catedral de San Pablo. Fue la antigua capital del país, y se nota, aunque hoy en día se la conoce como la “Ciudad del Silencio” por la tranquilidad que se respira en sus calles. ¿Una curiosidad? Juego de Tronos, Ágora o el Conde Montecristo rodaron algunas de sus escenas aquí.

Por su toque british

Malta fue british hasta 1964, así que no te extrañes si ves a la gente conduciendo por la izquierda o las típicas cabinas rojas de teléfono londinenses. Por ello, se ha convertido en uno de los principales destinos para aprender inglés, el segundo idioma oficial del país, además del maltés.

Porque su capital es la más de todo

Además de ser la más pequeña y más al sur de Europa, La Valleta se ha convertido también en la Capital Europea de la Cultura en 2018. Y no es de extrañar: por aquí han dejado su huella fenicios, árabes, griegos, romanos, bizantinos, franceses, británicos… Y el resultado, es un museo al aire libre que invita a pasear por sus calles con admiración.

Para este verano, te recomendamos consultar el programa de la Fundación Valleta 2018, donde encontrarás todos los planes, conciertos, espectáculos… que Malta tiene preparados para ti. ¿Un consejo? ¡Dejarse llevar!

Por sus Templos Megalíticos

Que además, son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los más famosos son los templos de Hagar Qim Mnajdra, Tarxien, Ggantija, T’Hagrat, Skorba… ¡Todos ellos merecen la pena! No olvides que estarás contemplando algunas de las construcciones más antiguas del planeta.

Porque tiene unos paisajes que no tienen nada que envidiar al Caribe

Ya te hemos hablado antes de Marsaxlokk, pero hemos dejado lo mejor para el final: la piscina natural de St. Peters. Una formación geológica en forma de bahía con varios niveles que invitan a darte los baños más relajantes del verano.

Y como la pequeña Malta tiene de todo, en sus paisajes no pueden faltar sus impresionantes acantilados. Los más increíbles son los de los de Mtahleb, los de Dingli y los restos de lo que fue la Azure Window. Aunque en sus costas verás muchos más. ¡Malta es naturaleza salvaje!

Y Malta también es misteriosa. La Blue Grotto o That il-Hnejja en maltés, es uno de los paisajes más visitados de Malta, compuesta por seis cuevas marinas a los pies de unos acantilados próximos al pueblo de Wied-iz-Zurrieq. Su nombre se debe a los bellos reflejos de luz turquesa que se proyectan en las paredes de las cuevas, lo que sin duda la convierte en uno de los mayores tesoros de la Isla.

Porque te chuparás los dedos con cada plato

La gastronomía de Malta es claramente mediterránea, pero fusionada con unas deliciosas influencias árabes y africanas.

Uno de sus platos más famosos son los Pastizzi, lo mejor de la street food de la isla. Son unos pastelitos –o más bien, empanadillas- de hojaldre rellenas de ricota, pasta de guisantes…, que son muy baratos, y además, deliciosos. Pero no son los únicos: el “pan tumaca” maltés o Hobza servido con un poco de queso es irresistible, como también lo es el queso Gbejniet, elaborado con leche de cabra en Malta o de oveja en Gozo.

Para el plato principal, podemos elegir entre: Timpana, macarrones con carne picada y huevo, cubierto con una capa de hojaldre y horneados; Fenkaka, un estofado de conejo al ajillo con patatas o ensalada; o Aljotta, la deliciosa sopa maltesa que se prepara con pescado, ajo, tomates y especias. Y además, podrás saborear otras pastas, arroces, carnes o pescados (el más típico es el Lampuki). ¡Malta está llena de sabores, y su gastronomía lo demuestra!

Y de postre… son muy típicos los Imqaret, unas “pastas” rellenas de dátiles; o los Kannoli, un dulce frito relleno de ricota y/o chocolate, frutos secos, etc. Pero no son los únicos, Malta es un país donde los dulces forman parte esencial de la gastronomía. ¡Es el paraíso de los más golosos!

 

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