¡Cómete Malta!

¿Cómo podríamos describir la isla de Malta? ¡Sería difícil elegir una sola palabra! Es desconexión, cultura, diversión… Pero sobre todo, es gastronomía. Porque este pequeño archipiélago ha recibido multitud de influencias por tener una posición tan estratégica en el mar Mediterráneo: fenicios, griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, árabes, ingleses, italianos… ¡Por Malta han pasado todas las grandes civilizaciones mediterráneas!

Por tanto, aunque se trata del país más pequeño de la Unión Europea, también podríamos decir que es uno de los pocos donde podrás encontrar opciones infinitas para deleitar tu paladar. Y todas ellas, con productos frescos y de calidad. ¿Se te ocurre un paraíso gastronómico mejor?

COMENZAMOS CON DELICIAS MALTESAS QUE TE ABRIRÁN EL APETITO

Las joyas más preciadas de Malta se comen, y se llaman pastizzi: unas pequeñas empanadillas de hojaldre rellenas de guisantes, espinacas, requesón, etc. Los podrás encontrar en muchos sitios, pero te recomendamos hacerlo en una de las típicas pastizzerias, es decir, panaderías-pastelerías donde los hacen de manera artesanal.  

Un imprescindible en la mesa maltesa es el pan, o hobza, como lo llaman allí. Solo, con aceite, o con un topping de tomate, cebollas, alcaparras o atún es un auténtico manjar. Y por supuesto, te encantará la versión maltesa del humus, el bigilla, elaborado con alubias moradas y aceite de oliva, ajo, perejil y guindilla. Sin olvidarnos, claro, de los riquísimos quesos de cabra y de oveja; o de sus famosas aceitunas. ¡Estas delicias las podrás encontrar en cualquier rincón del país!

 

DE PRIMERO: PASTA, SOPAS Y VERDURAS

Gracias a su vecina Italia, la pasta es una de las protagonistas de los menús en Malta. No dejes de probar las Timpana, unos macarrones rellenos de carne picada y recubiertos de hojaldre en varias capas, ¡sin duda uno de los platos más típicos de la isla! Pero además, podrás disfrutar de raviolis rellenos de Ġbejna, el famoso queso maltés; o de la Ftira, una pizza de infinitas versiones y acompañamientos.

Además (sí, la lista es larga), no puedes abandonar la isla sin probar las minestras, el típico guiso de verduras; la sopa Tal-Armla, una sopa de vegetales acompañada de los típicos quesos malteses que te dejará con ganas de más, conocida como sopa de la viuda; o la sopa Aljotta, que lleva pescado, ajo, tomates y especias.

DE SEGUNDO: PESCADOS, CARNES… Y MUCHO CONEJO

El pescado maltés más famoso tiene un nombre tan original como divertido: el lampuki, muy parecido a nuestra dorada. Y el mejor lugar para probarlo es Marsaxlokk, el pequeño y encantador pueblo de pescadores de la costa suroriental, donde podrás darte una vuelta en sus famosas barquitas, conocidas como Luzzu, utilizadas para pescar el conocido manjar.

Los guisos con carne de buey, caracoles o conejo también son muy típicos, además de deliciosos. Por cierto, el conejo… ¡El conejo es el auténtico protagonista de la cocina maltesa! Siempre forma parte de platos elaborados con mucho mimo, ya que adoban la carne y luego la cocinan a fuego lento para que esté bien jugosa. ¡Una delicia!

También hay que mencionar al bragioli, filetitos de ternera muy finos en rollitos, rellenos de huevos duros, pan rallado y hierbas. Aunque los podrás encontrar en multitud de versiones dependiendo de la zona, este plato no faltará en ninguna carta de cualquier restaurante típico.

Y si después de todos estos platos te has quedado con hambre… Sigue leyendo. ¡Queda lo mejor!

 

LOS POSTRES… Y OTROS PLACERES MALTESES

Aquí, sin duda, la influencia protagonista es la árabe. Aparte de las numerosas variantes de pastelitos elaborados con almendras, miel o dátiles, encontrarás los famosos qagħaq tal-għasel, rosquillas con miel y especias; o los imqaret, diamantes rellenos de dátiles y llamados así por la tradicional forma en la que se elaboran.

Además, ahora de influencia italiana, en restaurantes y puestos callejeros encontrarás también los cannoli, el famoso postre siciliano relleno de ricotta o chocolate, a veces cubiertos de pistacho molido. ¡Riquísimo! Y también, tendrás a tu disposición multitud de heladerías artesanales donde degustar helados de todo tipo.

 

Y PARA BEBER, CERVEZA Y VINO

La auténtica cerveza maltesa es la cerveza Cisk, rubia y suave, con un ligero toque afrutado. Perfecta para acompañar con unas tapitas (o con los aperitivos que mencionábamos al principio) y disfrutar de las maravillosas vistas que te ofrece la isla desde casi cualquier lugar.

Y para terminar, ya sabrás que ninguna comida mediterránea es válida si no es acompañada de un buen vino. Y Malta los tiene, aunque no sean tan famosos como los italianos, los franceses o, por supuesto, los españoles. Algunas de las variedades de uva que cultivan los malteses son: Cabernet Sauvignon, Garnacha, Syrah, Merlot, Sauvignon, Chardonnay, Moscatel… ¡Pruébalos todos y elige tu favorito!

¿Y tú sigues sin saber cuál será tu próximo destino?

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